Tablero 300820
Enrique Asensio
El tablero está puesto. Las casillas son claramente blancas o negras, no hay matices. Las reglas sobrevuelan el campo de juego, son ese aire limpio por encima de los personajes, de nosotros, que vivimos con las reglas que alguien más nos ha puesto, nos ha impuesto. Pero el caso es que no miramos hacia el frente, miramos hacia atrás. No miramos al orden, miramos a la naturaleza, a donde los caminos no están definidos, donde no hay parcelas, donde nos espera otro personaje, que ese sí, mira de frente. Por eso me pregunto ¿Dónde están realmente el pasado y el futuro?¿Quién mira a quién?¿Cuándo miro qué?¿Acaso ese observador es un espejo mío? ¿De verdad miro hacia atrás? Me está pareciendo que el retroceso es el orden establecido y que el futuro o el progreso mira hacia la naturaleza, hacia el campo limpio, sin fronteras. Sí hay un tigre ahí, pero parece pequeño.
En el campo de juego regulado hay un castillo, una casa de la que salen todos sus habitantes y que han decidido no respetar los caminos, porque van a un sitio específico por un camino ondulante. Animales y personas parecen ir contentas hacia esa botella chimenea de la que salen pájaros. ¿Será que para volar hay que transformarse?¿Será que para liberarse hay que morir? Lo que parece claro es que los pájaros, o los entes liberados del suelo en esa botella-chimenea transformadora salen disparados hacia el cielo y vuelan hacia el campo infinito. Sin ataduras, por encima del peligroso felino que acecha cerca de la frontera. Pero… Sí es un peligroso felino ¿O es un gato inofensivo?¿Depende de la perspectiva?
El tablero muestra pequeños animales a sus anchas en sus pequeñas casillas. Hieráticos, abatidos, indiferentes.
La mujer o el mesías de espaldas explican algo, el orbe de su mano parece contener el agua que fertiliza el campo, pero el sujeto del sombrero parece vender algo. ¿Será una baratija para sacarte con engaños de la seguridad?¿Será el complemento del agua que tienes en la mano? La discusión parece infinita, tanto que mientras ellos discuten y gesticulan, los prisioneros del castillo se metamorfosean en aves multicolores y vuelan, indiferentes al intercambio de los personajes.
¿Cómo cabe todo en una explicación?¿Tiene explicación el cuadro? La tabla es surrealista. ¿Dónde está lo onírico y dónde lo real? El mundo de los sueños es el natural, el de la conciencia, el del orden, y la frontera es clara, pero los personajes hablan de un lado al otro. Ahí está la conexión, hablo con mi propio yo de un lado al otro, hablo desde mi ser masculino y mi ser femenino, y mientras las ideas escapan del castillo de la razón se transforman y vuelan al subconsciente, revolotean por el cielo para ir y regresar de un lado al otro.
Son pequeñas, son ligeras, si no, no podrían elevarse y volar. Mientras discuto con mi yo racional plantado en el lado salvaje y el yo del pelo suelto acorralado en el lado regulado, no veo que los miedos, las certezas, en realidad están en un lado o en el otro, pero los pájaros vuelan, los entes mutados se han hecho libres.
En el campo de juego regulado hay un castillo, una casa de la que salen todos sus habitantes y que han decidido no respetar los caminos, porque van a un sitio específico por un camino ondulante. Animales y personas parecen ir contentas hacia esa botella chimenea de la que salen pájaros. ¿Será que para volar hay que transformarse?¿Será que para liberarse hay que morir? Lo que parece claro es que los pájaros, o los entes liberados del suelo en esa botella-chimenea transformadora salen disparados hacia el cielo y vuelan hacia el campo infinito. Sin ataduras, por encima del peligroso felino que acecha cerca de la frontera. Pero… Sí es un peligroso felino ¿O es un gato inofensivo?¿Depende de la perspectiva?
El tablero muestra pequeños animales a sus anchas en sus pequeñas casillas. Hieráticos, abatidos, indiferentes.
La mujer o el mesías de espaldas explican algo, el orbe de su mano parece contener el agua que fertiliza el campo, pero el sujeto del sombrero parece vender algo. ¿Será una baratija para sacarte con engaños de la seguridad?¿Será el complemento del agua que tienes en la mano? La discusión parece infinita, tanto que mientras ellos discuten y gesticulan, los prisioneros del castillo se metamorfosean en aves multicolores y vuelan, indiferentes al intercambio de los personajes.
¿Cómo cabe todo en una explicación?¿Tiene explicación el cuadro? La tabla es surrealista. ¿Dónde está lo onírico y dónde lo real? El mundo de los sueños es el natural, el de la conciencia, el del orden, y la frontera es clara, pero los personajes hablan de un lado al otro. Ahí está la conexión, hablo con mi propio yo de un lado al otro, hablo desde mi ser masculino y mi ser femenino, y mientras las ideas escapan del castillo de la razón se transforman y vuelan al subconsciente, revolotean por el cielo para ir y regresar de un lado al otro.
Son pequeñas, son ligeras, si no, no podrían elevarse y volar. Mientras discuto con mi yo racional plantado en el lado salvaje y el yo del pelo suelto acorralado en el lado regulado, no veo que los miedos, las certezas, en realidad están en un lado o en el otro, pero los pájaros vuelan, los entes mutados se han hecho libres.
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