Tana
Ilse Barthold La tía Cora sale del cuarto con paso lento hacia el pasillo. En voz baja habla con sus dos hermanas: - Necesitamos ayudar a esos niños, no pueden seguir solos. No sabemos cuánto tiempo estará internada nuestra querida Tana. - Mira hermana, está difícil, no podemos mantener más bocas, ya ves cómo está todo. Además, ¡A quién se le ocurre largarse a los Estados Unidos y dejar a los chiquillos encargados! - Bien sabes que lo hizo por sus hijos, se desapareció el marido y no le quedó de otra. - Vaya, como si no tuviéramos suficiente que batallar nosotras. Sin más, la tía se regresa a la habitación y se acerca a la sobrina enferma acariciándole la frente con suavidad. Siente muy leve su respiración, apenas se percibe, su cuerpo enconchado suelta un temblorcillo de vez en cuando. * Tana había entrado en la cocina muy de mañana. Siente el frío de las losetas bajo sus pies. Abre el anaquel para sacar el traste que necesita y con des...